El sábado 24 de noviembre a las 11:30 inauguran dos nuevas
exposiciones en el Moderno: en la sala de planta baja Delia Cancela: Reina de
corazones, 1962-2018 y en segundo piso Mercedes Azpilicueta: Cuerpos Pájaros.
Delia Cancela: Reina de corazones 1962-2018
Audaz y romántica, la obra de Delia Cancela tiene la
impronta de una artista juvenil. Esta exposición antológica considera
especialmente la condición más particular de su trabajo: el desplazamiento de
intereses y prácticas propios de las artes visuales hacia territorios que
alguna vez no les fueron cercanos, como el diseño y la moda. Delia es parte de
la generación de artistas de los años sesenta vinculados al Instituto Di Tella,
aquel epicentro de la vanguardia del arte argentino contemporáneo. Desde
entonces, la idea del arte que expresa y materializa en su trabajo es
expansiva.
Esta exposición antológica considera especialmente la condición más particular de su trabajo: el desplazamiento de intereses y prácticas propios de las artes visuales hacia territorios que alguna vez no les fueron cercanos, como el diseño y la moda.
Esta exposición antológica considera especialmente la condición más particular de su trabajo: el desplazamiento de intereses y prácticas propios de las artes visuales hacia territorios que alguna vez no les fueron cercanos, como el diseño y la moda.
Mercedes Azpilicueta: Cuerpos Pájaros
Mercedes Azpilicueta investiga el sentido menos visible de
la expresión, ese lugar donde la palabra es desbordada por los recursos propios
de la voz y del habla: el tono, la gestualidad y la respiración. En esta
exposición se reúnen piezas sonoras y videoinstalaciones en las que trabaja con
la afectividad que circula por medio del lenguaje, pero también sobre el
control y la violencia ejercidos a través del él. La artista se interesa por la
parte viva y cambiante del habla, aquello que refleja las maneras personales y
locales de expresión.
En sus obras, Azpilicueta interpreta momentos de encuentro y desencuentro con los otros en el lenguaje oral cotidiano. Compone monólogos en los que se apropia de voces ajenas –la de una azafata autoritaria, la de un rematador de obras de arte– o transforma su voz en un territorio para reconstruir el paisaje sonoro de una ciudad. Azpilicueta investiga el cuerpo como una caja de resonancia entre lo personal y lo social, un enfoque que en los últimos años la llevó a interesarse por el conocimiento intuitivo y el deseo femenino como fuentes de creación artística.
En sus obras, Azpilicueta interpreta momentos de encuentro y desencuentro con los otros en el lenguaje oral cotidiano. Compone monólogos en los que se apropia de voces ajenas –la de una azafata autoritaria, la de un rematador de obras de arte– o transforma su voz en un territorio para reconstruir el paisaje sonoro de una ciudad. Azpilicueta investiga el cuerpo como una caja de resonancia entre lo personal y lo social, un enfoque que en los últimos años la llevó a interesarse por el conocimiento intuitivo y el deseo femenino como fuentes de creación artística.

