martes, 6 de diciembre de 2016

Werner Bischof: precisión suiza y mirada sensible - por Mariela Paesani

 
        Miradas. Miradas ocultas, cómplices, perdidas… y muchas tomas con las personas de espaldas o distraídos en sus actividades. En la muestra de Werner Bischof, un fotógrafo considerado artista de culto y de fama mundial, llama la atención las miradas de los retratados. Se puede pensar que el suizo usa lentes potentes para pasar desapercibido y registrar de lejos, y que, en un sentido metafórico, roba las imágenes.
       Las fotografías que presenta el Museo Isaac Fernández Blanco en la exposición “Fotografías de América – Werner Bischof” muestran el viaje último e interior que emprendió el suizo por México, Panamá, Perú y Chile. Cansado del fotoperiodismo y después de registrar el mundo de la posguerra, a los 37 años emprende este proyecto en donde también encontró trágicamente la muerte en un accidente, en la cordillera de los Andes.
       Bischof retrata niños: niños hablando y de espaldas, niños observando unas fotos de corridas de toros, niños jugando en la vereda con un camión de madera, niños que viajan colgados en la parte trasera de un tranvía, niños, niños. Quizás lo haga pensando en su segundo hijo por el cual su esposa Rosellina debió dejar de acompañarlo en el viaje para dar a luz. O quizás no, tal vez sea por pura sensibilidad y estética. Como escribe su amigo, el fotógrafo Eugene Harris, “No olvidaré jamás un consejo que me dio: Fotografía con tu corazón”.