Robert Capa, Cartier-Bresson, Fred Herzog, Helmut Newton,
Leopoldo Pomés, Paolo Roversi, Werner Bischof, Alberto García-Alix…
Todos grandes fotógrafos y todos con la misma compañera inseparable: una
cámara Leica. Y eso que, al principio, pocos fotógrafos cabales se
tomaron en serio a esta cámara portátil, que parecía más apropiada para
aficionados que para profesionales.
Sin embargo, gracias a un
ajustado tamaño y a un fácil manejo, la Leica no solo democratizó las
cámaras, sino que influyó de forma sustancial en el arte fotográfico:
gracias a Leica, las imágenes ganaron en riqueza, frescura y
espontaneidad, abriendo la era de la foto moderna. Merece la pena, pues,
recordar las andanzas de este prodigioso artefacto.
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