
Nada de lo que puede lastimarte, se te enfrenta a simple vista. Un veneno, una araña, las más ínfimas de las cepas bacterianas, o el tercer aviso de ejecución de la hipoteca de tu departamento. Nada de esto puede tocarse; ni los banqueros, ni los gobiernos, ni los infiernos. No podés saber de antemano si la crema está agria o la carne rancia. Te despedirá un telegrama. Te quemará un cortocircuito de una lámpara. Nunca sabrás de dónde salió la bala o quién empuño el cuchillo que se clavará en tu espalda.
Por eso, quédate tranquilo, podés jugar sin miedo, podés comer sin asco, entrá y salí de donde quieras, cuando quieras: porque no es posible que la fatalidad se te acerque, ni un milímetro de más, ni una fracción de segundo antes del instante sagrado de tu muerte.
Sebastián “El Zaiper” Barrasa
Hakuna Matata
(El Rey León)
http://dialectivos.blogspot.com/2008/10/pero-cuidado.html