domingo, 9 de marzo de 2014

Colectivo Mondongo

El colectivo Mondongo expone en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires
La palabra mondongo  remite a una comida realizada con las tripas o panza de las vacas, típico de la población con orígenes africanos en el Río de la Plata. El guiso de mondongo es un plato popular y con muchos ingredientes. Se trata de un tejido texturado, rugoso y resulta una comida muy potente;  pero para muchos es desagradable e incomible. 
¿Pero que tiene que ver esta comida con el Colectivo de arte formado por Juliana Laffite y Manuel Mendanha  que expone en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires? Mucho.
Desde un principio los artistas se plantearon hacer un arte popular, masivo y de acercar su obra a mucha gente. Esta intención queda comprobada por la cantidad de público que ya visitó su obra y por las importantes  exposiciones que ya ha realizado este joven dúo en el MOMA de Nueva York, el Reina Sofía y las Tate Gallery de Londres.
Son conocidos por usar muchos y diversos materiales en sus trabajos. Al comienzo, desarrollaron su arte con elementos perecederos como galletitas, migas de pan, chicles, caramelos, y hasta lonjas de chacinados. Los trataban con una solución de resina tóxica para evitar su corrupción. Actualmente, después que en algunas obras los componentes les jugaron una mala pasada, están trabajando con elementos de mayor durabilidad.
Pero su obra no solamente llegó a los grandes museos, en el 2004 Mondongo realizó por encargo de la familia real española los retratos de sus miembros para formar parte de la colección real. Para realizar esta producción emplearon espejitos de colores, una original elección con el sentido de  invertir el intercambio colonial. De esta manera, sus cuadros se lucen junto a obras históricas de creadores del tamaño de Goya, Tiziano y Velázquez. Además,  la convocatoria real les permitió acceder a cierta visibilidad y les abrió posibilidades de trabajo.
Al visitar la exposición, causa sorpresa la magnitud de la obra y el realismo logrado con elementos tan diversos y originales. Los 15 paneles trabajados en plastilina y puestos de manera envolvente, en un giro de 360 grados, convierten a la sala del MAMBA en un espectacular mirador de un paisaje entrerriano. Esta producción surgió de una visita que hicieron a esa provincia en donde les impresionó la naturaleza, la vida y la muerte, reflejada en la costa del río. Ese exceso queda patente en los murales, en total 45 metros de largo y 2 de alto,  pero no solamente por la exuberancia sino también por el detalle. En la maraña de vegetación se pueden descubrir imágenes en miniatura que remiten a otras  historias, locales y nacionales
Por otra parte y en otro espacio, enormes retratos impactan y conmueven. “El retrato siempre ha sido fundamental en la historia del grupo. Es un genero que les permite explorar dimensiones psicológicas y emocionales de los sujetos retratados y en este caso son personas cercanas con las que les unen fuertes vínculos” cuenta el curador. Sorprende acercarse y descubrir que están realizados con hilos de algodón, el resultado final es impecable: la expresión de los rostros, la luz en el iris de los ojos, la transparencia en los cristales de los anteojos, todo transmite la psicología e interioridad del retratado.
Las obras son imponentes, llama la atención el retrato de Lucien Freud realizado con carne ahumada. Sin leer la referencia no se descubre el material; el brillo del barnizado lo transforma en pequeños cristales de tonos rojizos creando una increíble textura.
El dúo Mondongo logra lo que es: una comida popular, con muchos ingredientes, diversas texturas y con un resultado potente, muy potente. Vale la pena probarlo.


Grupo Mondongo 2009-2013
Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. 1º y 2º piso. 
Horario: martes a viernes: 11 a 19 hs.  Sábados, domingos y feriados: 11 a 20 hs.  Lunes cerrado (excepto feriados).
Entrada: Entrada general: $5. Martes gratis. Cierre: 15 de septiembre.

Av. San Juan 350 CABA





El verano sin hombres. Siri Husvedt

¿Qué pasa cuando a una mujer, su marido y compañero de 30 largos años, le pide una pausa? En el caso de Mía Fredricksen, enloquece.
Mía, la sensible poeta protagonista de esta historia, vive en Nueva York y debe soportar que su esposo, la deje por una científica francesa, compañera de trabajo.
Con un estilo intimista y narrado en primera persona, como un diario personal, Siri Hustvedt escribe este relato en donde Mía tiene que enfrentarse a una profunda crisis interior que la lleva al Hospital con un Trastorno Psicótico Transitorio. Luego del alta regresa por una temporada a Bonden, su pueblo natal. Allí se reencuentra con su madre que vive en una residencia geriátrica con un grupo de amigas cuyas edades oscilan entre los 80 y 102 años.
Ya instalada, en las afueras de la ciudad, dirige un taller destinado a adolescentes que viven complicadas  en juegos discriminatorios y absorbidas por la fugaz comunicación virtual. Al mismo tiempo, se relaciona con su joven vecina Lola, superada por los conflictos con su pareja y su reciente maternidad.
Es una historia de mujeres. Para empezar, la protagonista con un marido infiel y confundido; por otra parte, un taller que se desarrolla solo para chicas -porque sería mal visto un muchacho interesado por la poesía- y, por último, las viudas que sobrevivieron largamente a sus esposos. Pero los hombres siempre están presentes, en un segundo plano y de manera permanente. Mía lo confiesa con una cómplice apelación al lector: “ustedes se preguntarán por qué me hacía tanta mala sangre por un tipo como mi esposo”. De la misma forma, entre las complicadas adolescentes, los chicos aparecen generando disputas amorosas a través de los mensajes de texto. En resumen, Hustvedt en este intenso relato, que contiene un amplio abanico de edades, despliega con ironía los secretos de la condición femenina.
La narración transcurre serena y sin conflictos -es lo que sucede el día después del conflicto- y esta ligera tensión pone en riesgo la historia. Por eso la autora, con un estilo ácido y divertido, recurre a una variedad de tonos para sostener el ritmo. Con calidad y soltura, su texto fluye desde el diario personal hasta la brevedad propia de un telegrama, pasando por poemas, dibujos y reflexiones.
El verano sin hombres no es sólo una obra muy bien contada sobre los vínculos humanos sino también, la exploración posmoderna del complicado espíritu femenino. 

El verano sin hombres.  Siri Husvedt, Editorial Anagrama, 2011.




Economía con tacos altos. Todo lo que podés hacer con tu dinero, Cecilia Boufflet y Virginia Porcella

En Economía con tacos altos, Cecilia Bouffet y Virginia Porcella prometen enseñarnos Todo lo que podés hacer con tu dinero. En principio, van derribando algunos estereotipos del sexo femenino, tales como la “mujer bonita” que gasta todo su dinero haciendo shopping. En el lado opuesto, la buena administradora del hogar que, con el mote de “la patrona”, recibe todo el sueldo del marido. Y por último, la mala inversora que por comodidad se desentiende de todo.
La forma que tenemos las chicas del Siglo 21 de resolver las cuestiones del dinero y, aun más, la relación que tenemos con el dinero, es distinta a la de los hombres -aunque la economía, como ciencia y en lo cotidiano, sea lo mismo-. Las motivaciones y los disparadores que nos activan a tomar decisiones son diferentes y también lo son las habilidades que se desarrollan frente a las dificultades.
En este libro estamos todas incluidas: la mujer autónoma e independiente, la que quiere desentenderse del tema… y la que no tiene más remedio que ocuparse de sus cuentas. No, no viene con el plano del tesoro escondido… pero sí vamos a encontrar una guía con herramientas para comenzar el camino del ahorro y dar los primeros pasos como inversoras.
Entre las cuestiones más sencillas e importantes, podemos mencionar las indicaciones para emprender una buena relación con el Banco, logrando de ese modo beneficiarnos de las ventajas, minimizando los costos. Son explicaciones claras sobre los tipos de cuentas, cheques, intereses y hasta el uso del home banking. En este punto las autoras aluden fundamentalmente a cómo construir un buen historial financiero para luego poder beneficiarse del mismo.
Finalmente, a esta altura en la que ya estamos convencidas de que queremos aprovecharnos del vil metal, con Cecilia y Virginia como mentoras y cómplices, aparecen las numerosas posibilidades de inversiones que existen, desde las más fáciles hasta las sofisticadas. Teniendo en cuenta la realidad de nuestro país, una Argentina de crisis cíclicas, nos ilustran sobre plazos fijos, compra de moneda extranjera, inversiones en ladrillo, etc. De la misma manera, nos asesoran sobre las posibles opciones frente a inversiones más importantes y riesgosas como bonos y acciones.
Economía con tacos altos, no es un manual con el ABC de las finanzas, ni es una guía segura hacia la libertad financiera. Pero, con un estilo ágil y didáctico, nos ayuda a pararnos en un lugar de mayor conocimiento para empezar a negociar.  

Economía con tacos altos. Todo lo que podés hacer con tu dinero, Cecilia Boufflet  y Virginia Porcella,  Ediciones B, 2013