domingo, 9 de marzo de 2014

El verano sin hombres. Siri Husvedt

¿Qué pasa cuando a una mujer, su marido y compañero de 30 largos años, le pide una pausa? En el caso de Mía Fredricksen, enloquece.
Mía, la sensible poeta protagonista de esta historia, vive en Nueva York y debe soportar que su esposo, la deje por una científica francesa, compañera de trabajo.
Con un estilo intimista y narrado en primera persona, como un diario personal, Siri Hustvedt escribe este relato en donde Mía tiene que enfrentarse a una profunda crisis interior que la lleva al Hospital con un Trastorno Psicótico Transitorio. Luego del alta regresa por una temporada a Bonden, su pueblo natal. Allí se reencuentra con su madre que vive en una residencia geriátrica con un grupo de amigas cuyas edades oscilan entre los 80 y 102 años.
Ya instalada, en las afueras de la ciudad, dirige un taller destinado a adolescentes que viven complicadas  en juegos discriminatorios y absorbidas por la fugaz comunicación virtual. Al mismo tiempo, se relaciona con su joven vecina Lola, superada por los conflictos con su pareja y su reciente maternidad.
Es una historia de mujeres. Para empezar, la protagonista con un marido infiel y confundido; por otra parte, un taller que se desarrolla solo para chicas -porque sería mal visto un muchacho interesado por la poesía- y, por último, las viudas que sobrevivieron largamente a sus esposos. Pero los hombres siempre están presentes, en un segundo plano y de manera permanente. Mía lo confiesa con una cómplice apelación al lector: “ustedes se preguntarán por qué me hacía tanta mala sangre por un tipo como mi esposo”. De la misma forma, entre las complicadas adolescentes, los chicos aparecen generando disputas amorosas a través de los mensajes de texto. En resumen, Hustvedt en este intenso relato, que contiene un amplio abanico de edades, despliega con ironía los secretos de la condición femenina.
La narración transcurre serena y sin conflictos -es lo que sucede el día después del conflicto- y esta ligera tensión pone en riesgo la historia. Por eso la autora, con un estilo ácido y divertido, recurre a una variedad de tonos para sostener el ritmo. Con calidad y soltura, su texto fluye desde el diario personal hasta la brevedad propia de un telegrama, pasando por poemas, dibujos y reflexiones.
El verano sin hombres no es sólo una obra muy bien contada sobre los vínculos humanos sino también, la exploración posmoderna del complicado espíritu femenino. 

El verano sin hombres.  Siri Husvedt, Editorial Anagrama, 2011.




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