Ingenuidad, ternura, inocencia y… humor ácido.
Mezclamos todo con bastante vida cotidiana y nos encontramos con el humor de
Liniers. Como lo define un grande, Fontanarrosa: “El estilo de Liniers es ingenuo. Pero cuidado, desprevenido viandante:
es la primaria ingenuidad del león que se morfa a la gacela”. En el mismo
sentido, Maitena sostiene que sus
personajes tienen “una inocencia pop a
veces algo perversa”. Todo esto lo podemos comprobar en la muestra
interactiva de Ricardo Siri Liniers que se desarrolla en el Centro Cultural
Borges.
La exposición está destinada a los niños, pero
también a los que tienen corazón o alma de niños –entre ellos a los seguidores
de Liniers-. Reúne más de 200 originales de sus historietas, así como retratos
de todos sus personajes. Al ingresar nos encontramos los exhibidores con cada
uno de los personajes de la tira diaria: el robot sensible; la niña Enriqueta,
su gato Fellini y el oso Madariaga; los Duendes con sombreros; la inmensa y
monstruosa Olga; la aceituna Oliverio; gente, cosas, vacas, pájaros... De
alguna manera todos estamos ahí y nos sentimos incluidos.