Ingenuidad, ternura, inocencia y… humor ácido.
Mezclamos todo con bastante vida cotidiana y nos encontramos con el humor de
Liniers. Como lo define un grande, Fontanarrosa: “El estilo de Liniers es ingenuo. Pero cuidado, desprevenido viandante:
es la primaria ingenuidad del león que se morfa a la gacela”. En el mismo
sentido, Maitena sostiene que sus
personajes tienen “una inocencia pop a
veces algo perversa”. Todo esto lo podemos comprobar en la muestra
interactiva de Ricardo Siri Liniers que se desarrolla en el Centro Cultural
Borges.
La exposición está destinada a los niños, pero
también a los que tienen corazón o alma de niños –entre ellos a los seguidores
de Liniers-. Reúne más de 200 originales de sus historietas, así como retratos
de todos sus personajes. Al ingresar nos encontramos los exhibidores con cada
uno de los personajes de la tira diaria: el robot sensible; la niña Enriqueta,
su gato Fellini y el oso Madariaga; los Duendes con sombreros; la inmensa y
monstruosa Olga; la aceituna Oliverio; gente, cosas, vacas, pájaros... De
alguna manera todos estamos ahí y nos sentimos incluidos.
Sí, estamos todos incluidos. Especialmente en Gente que anda por aquí. En una tira, Liniers
nos cuenta: Oculto entre una bufanda y
sobretodo: Lombardi, prefiere el invierno toda la vida. Y en otra, alguien
desde una cama piensa: Un rato más, un
rato más… se regala Villar. Situaciones simples y comunes que le pasan a
cualquiera; gente común y gente feliz: Por
alguna razón misteriosa la palabra filosofía siempre hace sonreír a Páez… Y
así, decenas de tiras de gente que cuentan lo que Liniers quiere contar del
mundo.
Más acá encontramos cinco lienzos, fragmentos de lo
pintado en vivo en el recital de Kevin Johansen. Con Johansen salió de gira y
llenó teatros, mientras Kevin canta, Liniers pinta. Él sostiene de su amigo: “El twist de los chistes de Liniers es, por
un lado, inmediato, pero a la vez te deja un aftertaste, un sabor a posteriori
de algo que quizás no cazaste del todo en el momento de leerlo”
En otro espacio, nos topamos de vuelta con
Enriqueta, que en medio de una hermosa noche estrellada le explica a Fellini: Cuando algo es lindo no necesita marketing.
Y al fondo, el Emocionario, un
taller que está dedicado a los sentimientos y emociones; se trata de una sala oscura que propone
mirarse dentro de uno mismo y dibujar lo que se encuentre.
En el largo recorrido por la sala del Borges, recomendamos tomarse tiempo y leer cada una
de las tiras y publicaciones. Merecen una mención especial las entrevistas
ilustradas que hizo Liniers a artistas reconocidos como Alfredo Casero, Ricardo
Darín o Les Luthiers. Son entrevistas reales contadas con maestría en una
página de historieta.
Cuenta el dibujante que en la Facultad un compañero
deslumbrado por sus garabatos le presentó a un editor de Página/12. Comenzó ahí
a publicar la tira Bonjour. Más adelante, en el
2002, empujado por Maitena,
aterrizó en La Nación; desde ese momento publica en la última página su tira
Macanudo. Editó un libro de Bonjour y cinco de Macanudo, con
Ediciones de la Flor. Creó su propia editorial, Editorial Común, con la que
publicó Macanudo 6 y 7. Diseñó el arte de tapa de discos de Kevin
Johansen, Andrés Calamaro, Marcelo Ezquiaga, Cheba Massolo y Lisandro
Aristimuño. Hoy es uno de los grandes referentes de la historieta argentina; en
marzo pasado sus dibujos llegaron a la portada de The New Yorker.
Ingenuidad, ternura, inocencia y… humor ácido.
Mezclamos todo con bastante vida cotidiana y nos encontramos con el humor de
Liniers. Como lo define un grande, Fontanarrosa: “El estilo de Liniers es ingenuo. Pero cuidado, desprevenido viandante:
es la primaria ingenuidad del león que se morfa a la gacela”. En el mismo
sentido, Maitena sostiene que sus
personajes tienen “una inocencia pop a
veces algo perversa”. Todo esto lo podemos comprobar en la muestra
interactiva de Ricardo Siri Liniers que se desarrolla en el Centro Cultural
Borges.
“A mí me gusta un humor que resulta algo
absurdo e incomprensible, como una manera imposible de leer un chiste y que a
la vez es gracioso” resume Liniers. “Pero a otra gente
la pone muy nerviosa. El humor a veces necesita tiempo. Mucha gente, durante
mucho tiempo, pensó que yo era un idiota y con el tiempo se hicieron amigos y
se empezaron a reír de las idioteces”.
Datos útiles: Todo es Macanudo, Sala 21,
segundo piso, Centro Cultural Borges.
Horarios de la muestra: Lunes a Sábado de 10 a 21 hs. Domingos de 12 a 21 hs.
Entradas General: $40, Jubilados y estudiantes:
$35, menores de 5 años sin cargo, Grupo familiar 4 x 3.

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