El Museo del Palacio de Bellas Artes (PMBA)
de México en colaboración con el Centro Pompidou y la Fundación
Cartier-Bresson, presenta la primera gran retrospectiva del artista francés,
tras su muerte en 2004, que permite abrir múltiples miradas que abarcan desde
el Surrealismo, la Guerra Civil Española, la II Guerra Mundial, la
descolonización hasta sus trabajos en México, donde se revelan sus recorridos
por los barrios de La Lagunilla y La Merced.
La muestra cuenta con más de 400 piezas del
quehacer del artista, entre las que destacan fotografías, películas, collages,
dibujos, pinturas y periódicos entre otros, convirtiéndose en uno de los más
completos recorridos por el peregrinar creativo del llamado genio, cazador y eterno
vagabundo de la imagen, Henri Cartier Bresson.
Fotografiar es poner en el mismo punto de mira
la cabeza, el ojo y el corazón. Es una forma de vida. Son palabras de
Cartier-Bresson, cofundador de la célebre agencia Magnum en 1947 y figura
mítica del siglo XX. En 1931, después de estudiar pintura, entrar en contacto
con los surrealistas y emprender un primer viaje a África, decide dedicarse a
la fotografía. De México a Nueva York, pasando por la india de Gandhi, la Cuba
de Fidel Castro, la China recién comunista y la Unión Soviética de la década de
1950, ya no cesará de recorrer el mundo con su fiel Leica pegada al ojo.
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