La Sibila Délfica es una de las más bellas mujeres pintadas
por Miguel Ángel en los frescos de
la Capilla Sixtina. Forma parte de
una serie puesta en la base de la capilla en la que figuran, alternándose, los profetas
del Antiguo Testamento junto a las sibilas paganas. Según la interpretación católica, las
sibilas estaban dotadas de la facultad de ver el futuro y anunciaron la
llegada de Cristo.
La figura tiene
el cuerpo girado hacia la izquierda, preocupada por desenrollar un pliego que
contiene la profecía, con el brazo izquierdo doblado por delante, la cabeza se
gira hacia la derecha, con expresión de sorpresa, casi como si viera el
advenimiento de Jesucristo que confirma la profecía.
La cara de la
Sibila es muy parecida a la de las Madonnas de Miguel Ángel y su figura escultórica
refleja el importante estudio de la
anatomía que realizó su autor para pintarla.
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