sábado, 26 de diciembre de 2015

Resucitan seis espléndidas casas en Pompeya

        En Pompeya se abrieron al público seis espléndidas casas o domus restauradas. Cada una de estas casas tiene una historia apasionante, porque  muestra datos de la vida y costumbres de la ciudad romana de Pompeya, sepultada por la erupción del Vesubio en el 79 d. C. Por ejemplo, se ha reabierto la lavandería Stefano («Fullonica di Stephanus»), que es un ejemplo extraordinario de tienda de hace 2.000 años. Las ropas que se lavaban se introducían en grandes recipientes de piedra que contenían una mezcla de agua y sosa, ya que el jabón no se conocía.
       Muy cerca se encuentra la casa del «Criptoportico», denominada así por el suntuoso «pórtico escondido» situado bajo el jardín. En sus paredes hay numerosos fragmentos de frescos. Las decoraciones del «tepidarium», destinado a los baños con agua templada, muestran, entre otras, una figura danzante en rojo púrpura, con un bastón en la mano. La misma casa está dotada de termas, con el «praefurnium», un gran horno en el que se producía aire muy caliente destinada a calentar las termas, y el «calidarium», sector de baño de agua caliente, la habitación más luminosa.
       Inmediatamente después está la casa de «Paquius Proculus», que sorprende por el atrio completamente revestido de mosaico en blanco y negro, con aves y pavos reales en el interior de recuadros y el vestíbulo. Cuenta también con un breve corredor de acceso a la calle, con la representación del perro de guardia y la cadena; en el peristilo o patio existe un precioso mosaico con escenas mitológicas y pigmeos.
       A continuación se encuentra la casa de «Fabius Amandius», una residencia de dos plantas, con el «impluvium», una especie de estanque para recoger el agua de lluvia, ricamente decorado.

Casas lujosas que reflejan la tragedia
          La tragedia que vivieron los pompeyanos se refleja en la casa del «Sacerdos Amandus», con los restos de nueve esqueletos, entre adultos, mujeres y niños, encontrados apiñados en la proximidad de la puerta en su intento de salir de la casa que se estaba derrumbando. En esta domus, que se distinguía por el lujo y la pompa en las decoraciones de sus paredes y pavimentos, es de admirar el suntuoso triclinio o comedor, con una serie de frescos con escenas mitológicas que representan personajes como Perseo, Andrómeda, Ercole, Ícaro, y Polifemo y Galatea con la nave de Ulises. La particularidad de esta casa, además del lujo que la distingue de otras bellas residencias pompeyanas, es la de tener tres puertas de acceso a la propiedad. Aquí se encontró la estatua de bronce del efebo –copia de un original griego de la mitad del siglo V a.C.— que el propietario adaptó a un portalámparas para la mesa del jardín.
        El drama pompeyano lo vivieron también los propietarios de la «Casa del Efebo», que tenían cerrado el portón de ingreso con una palanca y un grueso puntal en el vano intento de detener la furia de la erupción.    Se destruyó así la vida de la familia que vivía en esta rica residencia de comerciantes, pero se han conservado los frescos, los pavimentos y un singular triclinio o comedor en el jardín, rodeado de columnas y decorado con escenas de gusto egipcio y eróticas.
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