Edvard Munch se caracterizó por expresar con sus pinceladas un alto contenido emocional en cada lienzo. Cuando paseaba por un sendero con dos amigos, el sol se puso, el cielo se tiñó de rojo sangre, y agotado por haber caminado tanto, a punto de desfallecer, veía la sangre y las lenguas de fuego aparecer en el cielo azul oscuro por toda la ciudad. Sus amigos continuaron avanzando, él se quedó quieto, temblaba por la ansiedad y de pronto, sintió un grito infinito que atravesaba la naturaleza, no pudo hacer otra cosa que llegar a su estudio y plasmar esta emoción que desbordaba su ser.

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