Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Cercedilla, 1923) volvió a conquistar
Londres, tal y como lo hizo en 1908, cuando, considerado como el «el más grande
de los pintores vivos», expuso en la Grafton Galleries. Más de un siglo
después, la National Gallery de la capital británica presenta 'Sorolla: Maestro
español de la luz', una gran retrospectiva sobre el genio valenciano que reúne
60 obras de las mejores pinacotecas del mundo y de coleccionistas privados.
'Sorolla: Maestro español de la luz' está curada por
Christopher Riopelle, conservador de pintura del siglo XIX de la National
Gallery, quien ha contado con el asesoramiento de Blanca Pons Sorolla, bisnieta
del artista valenciano y experta en su obra. «Entre Goya y Picasso, Sorolla fue
el artista más destacado de España. Célebre autor, pintó temas sociales difíciles,
pero se hizo famoso por sus escenas de playa bañadas por el sol y sus
exuberantes jardines. Nadie antes o desde entonces ha pintado la luz del sol
mediterráneo como Sorolla», sostiene Riopelle.
La exhibición se divide en siete partes. La primera de ellas
centra el foco en el entorno más íntimo del pintor. Bajo el título 'La familia
Sorolla en casa', incluye retratos de su esposa, Clotilde, así como de sus
hijas, María y Elena. En esta estancia se exhiben obras como 'Clotilde con
traje negro' (1906), perteneciente al Metropolitan de Nueva York; o 'María con
mantilla' (1910), llegado de los fondos del museo del artista en Madrid, que ha
prestado 26 creaciones de su colección.
En la segunda, bajo el nombre de 'Temas españoles:
reputación internacional', la muestra se detiene en la década de 1890, «cuando
España fue testido de un periodo de descontento social así como el colapso del
imperio en ultramar», señala la National Gallery. Este es el momento en el que
Sorolla inicia su carrera con una serie de lienzos monumentales ejemplificados
en cuadros como '¡Y aún dicen que el pescado es caro!' (1894), llegado del
Museo del Prado; 'La vuelta de la pesca' (1894), del Museo d'Orsay; o '¡Triste
herencia!' (1899), de Bancaja.
La muestra prosigue con 'En la tradición española', una
recopilación de retratos realizados por el maestro, entre los que se incluye
'Lucrecia Arana y su hijo' (1906), de colección privada; y 'El pintor Aureliano
de Beruete' ((1902), del Prado. Ya en la estancia número cuatro, la National
Gallery celebra el «amor de Sorolla por la luz del sol y el mar». Piezas
icónicas como 'Chicos en la playa' (1909), 'Mediodía en la playa de Valencia'
((1904) y 'La bata rosa' (1916) completan una selección que, ineludiblemente,
desemboca en el apartado 'Visión de España'. En ella se presentan estudios
sobre la serie de grandes pinturas que el valenciano realizó para la Hispanic
Society de Nueva York entre 1911 y 1919.
Los extraordinarios jardines de Sorolla copan la sexta
parte, donde se presentan hasta una decena de sus representaciones más
características. Para terminar, el último apartado rinde homenaje a «la fascinanción
del pintor por representar a su familia en grandes lienzos. En el broche final
de la exposición destacan creaciones como 'Paseo a la orilla del mar' (1909);
'Saltando a la comba. La Granja' ((1907); o la reconocida 'La siesta' (1911),
una de las «pinturas más innovadoras de Sorolla que, con sus brillantes tonos
verdes fluorescentes, bordea la abstracción».
El genio valenciano ha vuelto a iluminar Londres. Sus obras
reivindican su influencia en la pintura de los siglos XIX y XX. Unas piezas que,
además, después viajarán a la National Gallery de Dublín.



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