Una muestra exhibe 33 obras de un pionero de la escultura en la Argentina, con cuyos monumentos convivimos muchas veces sin saberlo.
No son tantos quienes saben que él es el autor, pero los icónicos lobos marinos de la rambla marplatense –creados en 1940 a partir de la talla de bloques de piedra Mar del Plata– son una de sus obras más populares. Otra es el Monumento al Presidente Roque Saénz Peña, de 1936, ese magnífico conjunto escultórico ubicado sobre la calle Florida esquina con Diagonal Norte, en la ciudad de Buenos Aires: complejo, alegórico, con sus especiales soportes y bases prácticamente arquitectónicas. El Monumento a Simón Bolívar de Parque Rivadavia –1940, en el barrio de Caballito– es otro de sus maravillosos trabajos, fruto de un agudo escultor autodidacta. Actualmente la retrospectiva José Fioravanti, 1896-1977. Clasicismo y Modernidad le rinde homenaje en la Casa de Victoria Ocampo del Fondo Nacional de las Artes (FNA). Curada por Ana Martínez Quijano –autora de un libro homónimo que presentó en la inauguración–la muestra reúne 33 obras y pone en valor la exquisita y original producción de uno de los escultores más importantes de nuestro país.