Los Museos Vaticanos vuelven a juntar las creaciones del
genio de Urbino con las de Miguel Ángel, que siempre se opuso a que sus obras
compartieran el mismo espacio
La Capilla Sixtina lucirá desde el 16 de febrero y durante una semana, tal y como fue concebida en su origen. El Juicio Final y la espectacular bóveda de Miguel Ángel y los frescos de Botticelli, Perugino y Pinturicchio estarán acompañados por los 10 tapices diseñados por Rafael para todo el perímetro inferior de la sala y que relatan la vida de los apóstoles.
Las obras, que durante siete días regresarán a su lugar original, fueron diseñadas por Rafael entre 1515 y 1516, concebidas como un gran ciclo monumental con las historias de la vida de san Pedro y san Pablo, y se tejieron en el célebre taller de Pieter van Aelst en Flandes. Entre 1519 y 1521 llegaron al Vaticano por orden del papa León X, que realizó una inversión sin precedentes para decorar la estancia en la que los cardenales eligen a un nuevo pontífice. Las piezas están tejidas con hilos dorados de seda y costaron cinco veces más de lo que finalmente se pagó a Miguel Ángel por la ornamentación de toda la Sixtina.