Francia alberga una de las catedrales más hermosas e imponentes del mundo, La Catedral de Notre Dame, uno de los edificios más señoriales e icónicos que se construyeron en estilo gótico. Millones de personas viajan hasta aquí para poder apreciarla de cerca.
Creada para rendir honor a la Virgen María, madre de Jesucristo, se encuentra ubicada en la pequeña isla de la Cité; rodeada por el río Sena en París.
Debido a la Revolución Francesa la catedral sufrió considerables deterioros, lo que obligó a realizar grandes restauraciones, las cuales además de reconstruir gran parte de la escultura perdida, modificaron y añadieron diversas partes, siendo la más destacada la célebre aguja del cimborrio.
Posteriormente se dieron otros acontecimientos que causaron nuevamente un deterioro de la misma, en una oportunidad trataron de incendiarla, debido a todo esto, en 1991 se volvió a trabajar en su restauración, con un margen de tiempo para culminarla de 10 años.
En ella se han realizado acontecimientos importantes como la coronación de Napoleón Bonaparte, la beatificación de Juana de Arco y la coronación de Enrique VI de Inglaterra.
Notre Dame está conformado por dos torres de 69 metros, accediendo a la parte superior de ellas las personas, además de poder apreciar la hermosa vista de la ciudad, podrán conocer el famoso campanario donde vivió el mítico jorobado de Notre Dame, de igual forma podrán ver las distintas gárgolas del lugar.
Entre los tesoros de la catedral que pueden apreciarse están el mobiliario, la vestimenta y objetos relacionados con la Liturgia, algunos de ellos son considerados verdaderas obras de arte de los siglos XVII y XVIII.
La cripta arqueológica es otra de las grandes atracciones de Notre Dame, descubierta durante las excavaciones realizadas en 1965, aunque no se encuentra bajo la Catedral, sino más bien en la Plaza de Notre Dame.
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