La
autora explora en esta obra el tema de la memoria y pareciera que quiere
mostrarlo a través de su protagonista un anti-héroe abrumado. A Juan Francisco,
le pasa, lo que le pasa a todos: deforma el recuerdo de los hechos. Su memoria es
el prisma a través del cual observa su vida. A los 70 años vive su vida como una
dura herencia que se hace más tormentosa con la vuelta a su casa de Cúcuta.
Pareciera que en cada paso que da estuviera a punto de arruinar todo, todo. Su
historia es un derrumbe progresivo.
Juanfra
lleva sobre sí como pesada carga lo que vivió en su infancia: la dolorosa
muerte de su madre el maltrato por parte de su padre, las burlas de su hermano
mayor, y sumado a esto, la experiencia
de ingreso en un seminario católico de manera obligatoria. Esto dejó en su
personalidad profundas huellas.
“Dijeron que había sido un milagro y que el
milagro lo había hecho yo. Yo les quise explicar a papa y al tío Pacho que el
milagro lo había hecho Pablo, que había rezado todas esas horas a mi lado, pero
no hubo caso. “Los niños no hablan cuando hablamos los mayores”, me dijo papá,
sin mirarme siquiera. Elevando la mano en el aire formó un muro invisible entre
su inmensidad y mi pequeñez cuando traté de explicarle que yo no había rezado,
que yo en realidad me quería ir de este mundo a cualquier otro. A cualquiera
donde estuviera mamá”
Juan
Francisco es un provinciano de una pequeña ciudad limítrofe de Colombia; su mirada es muy conservadora y está
acostumbrado al silencio. En su mundo los hombres no hablan de sus problemas ni los resuelven
con palabras, lo aprendió como forma de vida. Él mismo es un gran contenedor de
palabras y emociones atragantadas. Si brotasen todas juntas sería un desastre.
Cuando descubre el sentido de su vida en el arte, se refugia en él. Pasa noches
enteras en silencio y soledad pintando enormes obras, en la terraza de la casa
de Madrid. Así sostiene la esperanza de salir de su auto percibido destino
mediocre. Ese lugar se convierte en su espacio de libertad.
Es
un libro en donde el lector se sumerge en el mundo varonil y sus sentimientos.
Una oportunidad para comprobar lo que dijo la autora en una entrevista, que
para ella es un desafío más interesante habitar los personajes masculinos que
hacer una “novela de chicas de su generación”.
En
mi opinión está logrado.
Ficha técnica
·
La
memoria es un animal esquivo
·
María del
Mar Ramón Vélez
·
Ciudad
Autónoma de Buenos Aires
·
Concreto
Editorial 2025
·
226 p
20x14 cm
·
Colección
narrativa
María del Mar
Ramón nació en Bogotá en 1992, pero vive en Buenos Aires desde 2012. Es
cofundadora de la organización no gubernamental argentina Red de Mujeres, cocreadora del colectivo feminista
colombiano Las Viejas Verdes
y del proyecto internacional youtuber
Beach Camp. Creadora el proyecto Fanática
de los Boliches, que tiene como objetivo llevar perspectiva de género a los
ámbitos nocturnos y de fiesta. Escribe con regularidad sobre feminismos y
política en Vice, Volcánica, Página/12 y Playboy Colombia
y en el portal feminista argentino LATFEM.
Publicó, en
2019, su primer libro Tirar y Vivir
Sin Culpa, el Placer es Feminista (Planeta
Colombia) que fue un éxito en ventas.
Otros libros:
Con el cuento «El deseo es una cicatriz» formó parte
de la antología Cuerpos (2019,
Seix Barral).
Coger y comer sin culpa - El Placer Es Feminista (2020, Ediciones
Paidós).
La manada (2022, EMECE Editores).
Todo muere salvo el mar (2023, Seix Barral).
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