sábado, 13 de junio de 2026

La biblioteca del censor de libros

 En La Biblioteca del censor de libros, Bothayna Al–Essa relata una distopía en la que un estado autoritario pretende erradicar la imaginación y la interpretación de las palabras escritas. Por eso los libros están prohibidos. 

 La autora nació en Kuwait en 1982. Es reconocida como una de las voces más sobresalientes de la literatura árabe contemporánea. Su obra, que consiste en más de doce novelas y libros infantiles, está atravesada por temas sociales y políticos y fue traducida al inglés. Además, participó en la campaña contra la censura en Kuwait.

Los personajes de su última novela no tienen nombre, solamente son llamados por las funciones que ejecutan en el sistema. Viven en una sociedad totalmente controlada por un gobierno totalitario: El Movimiento Popular por el Realismo Positivo que vigila todo, hasta lo que la gente piensa o lee. El fin es eliminar cualquier rastro de pensamiento alternativo, anular la individualidad y la memoria colectiva.

“Debes comprender cabalmente la naturaleza de tu trabajo. Estos objetos que estas inspeccionando son más peligrosos que las drogas o que las armas; incluso que el amor. ¡Son libros!” (pág.72)

 El protagonista es el Censor nuevo que ingresa a la Oficina de censura a trabajar. El primer libro que leyó le cambia la vida: “Nada había sido igual desde que había tomado el libro de tapa azul”. Pero no puede quedarse sin trabajo, tiene una esposa y una hija muy imaginativa a quienes sostener. Pensó que había tenido suficiente entrenamiento como para sortear los riegos del trabajo, pero: “Los libros oían, mordían se multiplicaban, tenían sexo. Tenían protocolos siniestros para dominar el mundo, para colonizar y conquistar…” (pág.14)

 “Quizás el Primer Censor estaba en lo cierto. Había empezado a leer antes de completar la formación, aun habiendo estudiado el Manual de lectura correcta varias veces. Estaba seguro de que había entendido todo el contenido, pero había algo más que lo eludía. El lenguaje no era una superficie lisa; era una montaña rusa, una esponja, un umbral. Pero ahí nadie opinaba como él. Sus colegas censores dirían que lo que no podía hallarse en la superficie no estaba ahí. Cuando el sistema negaba la existencia de una idea determinada era porque esta no existía.”  (pág. 26)                

En lo que refiere a “lo liso”  me recuerda a la crítica que realiza el filósofo Byung-Chul Han -en La salvación de lo bello- a “lo liso" como la estética dominante de nuestra época, y que abarca varios aspectos de la vida contemporánea.  Representa una sociedad obsesionada con eliminar toda resistencia, arruga o "negatividad". En este aspecto,  es similar a la tarea delegada a los censores “guardianes de superficies”. 

Pero el Censor, convertido en lector, se transforma en el Guardián de una Biblioteca preservada por la Resistencia, que trabaja en el seno del mismo gobierno. En una entrevista le preguntaron a Al-Essa por qué se teme tanto a los libros hasta el punto de prohibirlos, y contestó: “Porque los libros son una de las fuentes más importantes del pensamiento crítico y la libre expresión, y porque nos hacen arraigarnos en nuestras posiciones y nos capacitan para interpretarnos a nosotros mismos y comprender nuestro mundo. Son la verdadera puerta de entrada a la ciudadanía civil como acto de compromiso, participación e intento crónico de cambio para mejor. Todos los regímenes frágiles temen a los libros porque temen a los ciudadanos capaces de analizar, criticar y rechazar”.

 La novela es un amoroso tejido que enhebra clásicos de la historia de la literatura con personajes de cuentos infantiles atravesando la trama. Cada capítulo está estructurado según un grande: Zorba el griego, Alicia en el país de las maravillas, Pinocho, y las conocidas distopías: 1984 y Fahrenheit 451. ¿Cómo lo hace sin que esto se convierta en un pastiche? De una manera admirable, a través de las metáforas, la poesía y el realismo mágico. 

 También se puede reconocer la atmósfera de las obras de Kafka en el autoritarismo y la alienación que soportan en el régimen posrevolucionario y, entiendo que es una manera de retratar a los estados totalitarios. Probablemente la autora está describiendo al régimen del Emirato de Kuwait, una monarquía constitucional, en la que  existe la censura literaria: un comité gubernamental revisa y prohíbe miles de libros, incluyendo clásicos literarios y novelas.

 En lo que respecta al tema de la prohibición de la imaginación, la autora dice que: “es imposible destruir la imaginación porque se encuentra en el núcleo mismo de la identidad humana. Es esencial no solo porque nos ayuda a comprender, afrontar y escapar de la realidad simultáneamente, sino también porque nos permite ponernos en el lugar de los demás, comprender sus circunstancias y empatizar con ellos. Además, la imaginación es vital para mantener la paz social…”

La novela fue reconocida internacionalmente como finalista del prestigioso National Book Award de Literatura Traducida en 2024 y su edición original en árabe ganó el Premio Sharjah a la Creatividad Árabe en 2021. Fue preseleccionada para el Premio Nacional del Libro de Ficción 2024 en la categoría de literatura traducida. 

 Los amantes de la literatura se sentirán fácilmente inmersos en el relato de La Biblioteca del censor de libros. Será como caer por la madriguera del conejo, el túnel mágico y profundo que trasporta a Alicia al País de las maravillas. Al–Essa nos guía con una enorme habilidad, iluminándonos con su ternura por la literatura. 

El final me pareció literalmente increíble, aunque precisamente como distopía, me gustó más cómo concluye Fahrenheit. Como en toda distopía quiero que ganen los buenos. Mi consejo: dejate llevar y “Sigue al conejo blanco”.

Ficha Técnica

La biblioteca del censor de libros

Bothayna Al-Essa

Rústica, 14 × 21 cm, 248 páginas

Traducción de Franco Monterroso

Fiordo 2025

Entrevista a la autora



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