En La Biblioteca del censor de libros, Bothayna Al–Essa relata una
distopía en la que un estado autoritario pretende erradicar la imaginación y la
interpretación de las palabras escritas. Por eso los libros están
prohibidos.
La autora nació en Kuwait en 1982. Es reconocida como una de las voces
más sobresalientes de la literatura árabe contemporánea. Su obra, que consiste
en más de doce novelas y libros infantiles, está atravesada por temas sociales
y políticos y fue traducida al inglés. Además, participó en la campaña contra
la censura en Kuwait.
Los personajes de su última novela no tienen nombre, solamente son
llamados por las funciones que ejecutan en el sistema. Viven en una sociedad
totalmente controlada por un gobierno totalitario: El Movimiento Popular por el
Realismo Positivo que vigila todo, hasta lo que la gente piensa o lee. El fin
es eliminar cualquier rastro de pensamiento alternativo, anular la
individualidad y la memoria colectiva.
“Debes comprender cabalmente la naturaleza de tu trabajo. Estos objetos
que estas inspeccionando son más peligrosos que las drogas o que las armas;
incluso que el amor. ¡Son libros!” (pág.72)
El protagonista es el Censor nuevo que ingresa a la Oficina de censura a
trabajar. El primer libro que leyó le cambia la vida: “Nada había sido igual
desde que había tomado el libro de tapa azul”. Pero no puede quedarse sin
trabajo, tiene una esposa y una hija muy imaginativa a quienes sostener. Pensó
que había tenido suficiente entrenamiento como para sortear los riegos del
trabajo, pero: “Los libros oían, mordían se multiplicaban, tenían sexo. Tenían
protocolos siniestros para dominar el mundo, para colonizar y conquistar…”
(pág.14)
“Quizás el Primer Censor estaba en lo cierto. Había empezado a leer
antes de completar la formación, aun habiendo estudiado el Manual de lectura
correcta varias veces. Estaba seguro de que había entendido todo el contenido,
pero había algo más que lo eludía. El lenguaje no era una superficie lisa; era
una montaña rusa, una esponja, un umbral. Pero ahí nadie opinaba como él. Sus
colegas censores dirían que lo que no podía hallarse en la superficie no estaba
ahí. Cuando el sistema negaba la existencia de una idea determinada era porque
esta no existía.” (pág. 26)
En lo que refiere a “lo liso” me recuerda a la crítica que realiza
el filósofo Byung-Chul Han -en La salvación de lo bello- a “lo liso" como la estética
dominante de nuestra época, y que abarca varios aspectos de la vida
contemporánea. Representa una sociedad obsesionada con eliminar toda
resistencia, arruga o "negatividad". En este aspecto, es
similar a la tarea delegada a los censores “guardianes de superficies”.
Pero el Censor, convertido en lector, se transforma en el Guardián de
una Biblioteca preservada por la Resistencia, que trabaja en el seno del mismo
gobierno. En una entrevista le preguntaron a Al-Essa por qué se teme tanto
a los libros hasta el punto de prohibirlos, y contestó:
“Porque los libros son
una de las fuentes más importantes del pensamiento crítico y la libre
expresión, y porque nos hacen arraigarnos en nuestras posiciones y nos
capacitan para interpretarnos a nosotros mismos y comprender nuestro mundo. Son
la verdadera puerta de entrada a la ciudadanía civil como acto de compromiso,
participación e intento crónico de cambio para mejor. Todos los regímenes
frágiles temen a los libros porque temen a los ciudadanos capaces de analizar,
criticar y rechazar”.
La novela es un amoroso tejido que enhebra clásicos de la historia de la
literatura con personajes de cuentos infantiles atravesando la trama. Cada
capítulo está estructurado según un grande: Zorba el griego, Alicia en el país
de las maravillas, Pinocho, y las conocidas distopías: 1984 y Fahrenheit 451.
¿Cómo lo hace sin que esto se convierta en un pastiche? De una manera
admirable, a través de las metáforas, la poesía y el realismo mágico.
También se puede reconocer la atmósfera de las obras de Kafka en el
autoritarismo y la alienación que soportan en el régimen posrevolucionario y,
entiendo que es una manera de retratar a los estados totalitarios.
Probablemente la autora está describiendo al régimen del Emirato de Kuwait, una
monarquía constitucional, en la que existe la censura literaria: un comité
gubernamental revisa y prohíbe miles de libros, incluyendo clásicos literarios
y novelas.
En lo que respecta al tema de la prohibición de la imaginación, la
autora dice que: “es imposible destruir la imaginación porque se encuentra en
el núcleo mismo de la identidad humana. Es esencial no solo porque nos ayuda a
comprender, afrontar y escapar de la realidad simultáneamente, sino también
porque nos permite ponernos en el lugar de los demás, comprender sus
circunstancias y empatizar con ellos. Además, la imaginación es vital para
mantener la paz social…”
La novela fue reconocida internacionalmente como finalista del
prestigioso National Book Award de Literatura Traducida en 2024 y su edición
original en árabe ganó el Premio Sharjah a la Creatividad Árabe en 2021. Fue
preseleccionada para el Premio Nacional del Libro de Ficción 2024 en la
categoría de literatura traducida.
Los amantes de la literatura se sentirán fácilmente inmersos en el
relato de La Biblioteca del censor de libros. Será como caer por la madriguera
del conejo, el túnel mágico y profundo que trasporta a Alicia al País de las
maravillas. Al–Essa nos guía con una enorme habilidad, iluminándonos con su
ternura por la literatura. El final me pareció literalmente increíble, aunque precisamente como
distopía, me gustó más cómo concluye Fahrenheit. Como en toda distopía quiero
que ganen los buenos. Mi consejo: dejate llevar y “Sigue al conejo blanco”.
Ficha Técnica
La biblioteca del censor de libros
Bothayna Al-Essa
Rústica, 14 × 21 cm,
248 páginas
Traducción de Franco Monterroso
Fiordo 2025
Entrevista a la autora
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