Almudena Grandes, la novela realista como resistencia
Quizá desde que encontró en la escritura una trinchera individual y tenaz contra el olvido, Almudena Grandes proyectó sin saberlo un lugar con nombre propio en el canon literario hispanoamericana. Con el flamante Premio Nacional de Narrativa 2018, concedido esta semana en España por su novela Los pacientes del doctor García, la autora de la indispensable serie Episodios de una guerra interminable que lleva ya cuatro exitosas novelas y trabaja en la quinta (La madre de Frankenstein), se propuso desenterrar de la oscuridad los años grises de la posguerra, que dos generaciones decidieron no recordar porque el mandato de los tiempos era que España caminara hacia adelante, dejando el pasado en silencio.
Grandes reconoce en la novela ahora ganadora un trabajo complejo y difícil. Allí están, en el contexto, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, las dictaduras latinoamericanas, con epicentro en la Argentina. Y hay personajes de ficción que interactúan con los de carne y hueso de su tiempo, incluidos criminales de guerra. Inés y la alegría, El lector de Julio Verne, Las tres bodas de Manolita y Los pacientes del doctor García narran en novelas corales las historias de pocos que construyen la Historia grande.
Grandes reconoce en la novela ahora ganadora un trabajo complejo y difícil. Allí están, en el contexto, la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, las dictaduras latinoamericanas, con epicentro en la Argentina. Y hay personajes de ficción que interactúan con los de carne y hueso de su tiempo, incluidos criminales de guerra. Inés y la alegría, El lector de Julio Verne, Las tres bodas de Manolita y Los pacientes del doctor García narran en novelas corales las historias de pocos que construyen la Historia grande.











