jueves, 2 de abril de 2015

El Rococó en el Museo Nacional de Bellas Artes - Buenos Aires- Argentina


¿En qué se diferencia un retrato de Velázquez del siglo XVII y otro retrato de estilo Rococó del siglo XVIII? ¿Podemos reconocerlo fácilmente? Sí. Observando con detenimiento podemos ver las diferencias en cuanto a los atributos de los personajes, los colores que usa el artista, los fondos neutros o con paisajes, la actitud y psicología del retratado y hasta en el tamaño del cuadro.
En la sala del Siglo XVIII del Museo Nacional de Bellas Artes se exhiben valiosas obras pertenecientes a esta época, entre ellas, pinturas de Nicolás de Largillière, Jean-Marc Nattier, James Latham, y el irlandés apodado Howard del norte. Analizando estas obras podemos encontrar las diferencias de las  que hablamos.


Infanta Margarita

¿Pero cómo se genera  este cambio de estilo pictórico con el advenimiento del nuevo siglo? Haciendo un poco de historia, recordamos que con el XVIII se alcanza la consagración de una nueva clase social que ya existía: la burguesía. Estas familias señoriales, que contaban también con  un gran poderío  económico, alcanzan un alto estatus y poder de decisión en la sociedad.  Más adelante, con el apoyo de los campesinos,  mediante la Revolución Francesa de 1789, lograrán destronar a los nobles y aristócratas,  e imponer  sus decisiones a través del voto popular.

En este momento, los  burgueses quieren parecerse  a la nobleza  a quienes conocen, miran... y admiran? Por eso, en París construirán pequeños palacios y encargaran  importantes retratos para decorar sus paredes. De esta forma comienza a cambiar el personaje retratado en el cuadro y el modo en que se lo personifica.  
 Master Cathcart y su perro  
Así nace un nuevo estilo artístico, o el Style Nouveau con el que importantes artistas pintarán a los miembros de las familias burguesas. Más adelante este estilo será conocido como Rococó.
Si analizamos el retrato de la Infanta Margarita atribuido a Juan Bautista Martínez del Mazo, yerno de Diego de Velázquez, o más bien al circulo de Velázquez,  podemos observar una mujer con mucha seriedad, en pose y dueña de una importante peluca. Una pintura con fondo oscuro y en donde prevalecen los tonos oscuros también. La Infanta muestra una actitud seria y austera propia de una monarca, pero además, la intención de ese retrato es imponer o transmitir la autoridad propia de la monarquía.
Marguerite-Elisabeth Forest de Largillierre 
y su hijo Nicolás
Es muy distinto a lo que vemos en el retrato de Master Cathcart y su perro  pintado por el irlandés  Howard del norte. Un niño con una actitud muy relajada, con un bastón en una mano y el lazo de su perro en la otra. El protagonista tiene una mirada casi etérea pero se manifiesta dueño de la situación.  Está retratado con un paisaje de fondo, tierras que muy probablemente formen parte de sus posesiones -una forma de ostentación-.
Otra muestra de esta evolución en el estilo del retrato es la obra de Nicolás de Largillière que pinta a su esposa  Marguerite-Elisabeth Forest de Largillierre y su hijo Nicolás. La pintura refleja una escena de una gran calidez: un niño regordete y sonrosado coloca flores en el peinado de su madre. Se trata de una imagen que recuerda los relatos de los dioses del Olimpo, en este caso la historia de Venus y Cupido.  En la obra se destaca la maestría del autor en la producción de las manos, los colores logrados en la piel y en las texturas,  como las sedas y brocatos del vestuario de la dama o el pelaje del perro.  Además, el hecho de que el pintor retrate a su familia, es una expresión de cierto poder económico y de un posicionamiento social que antes no se daba en la comunidad de artistas.
Gran canal y San Simeone Piccolo 
Finalmente, desde Venecia nos llega  otra muestra de este Style Nouveau o estilo nuevo. Se trata de la obra de Francesco Guardi un pequeño paisaje veneciano:  Gran canal y San Simeone Piccolo. El cuadro de pequeño formato parece una ventana con una vista hacia la ciudad de los canales.  El artista despliega su destreza en la composición del cielo y en los toques de color logrados en el agua. Todo parece estar hecho para agradar y embellecer. Al fondo, la Iglesia de San Simón es una muestra ya de la vuelta a lo clásico y a la arquitectura griega en la ciudad.

Este grupo de pintores del siglo XVIII serán luego estudiados por otros notables franceses: los Impresionistas, especialmente en la producción de los paisajes.  Ellos mismos se dedicaran a pintar obras de gran belleza que serán adquiridas por los nuevos burgueses del siglo XIX. Pero esta será otra historia para contar. 

Fuente: Visita guiada a la Sala del siglo XVII del MNBA

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