¿En qué se diferencia un
retrato de Velázquez del siglo XVII y otro retrato de estilo Rococó del siglo XVIII?
¿Podemos reconocerlo fácilmente? Sí. Observando con detenimiento podemos ver
las diferencias en cuanto a los atributos de los personajes, los colores que
usa el artista, los fondos neutros o con paisajes, la actitud y psicología del
retratado y hasta en el tamaño del cuadro.
En la sala del Siglo XVIII del Museo Nacional de Bellas
Artes se exhiben valiosas obras pertenecientes a esta época, entre ellas,
pinturas de Nicolás de Largillière, Jean-Marc Nattier, James Latham, y el
irlandés apodado Howard del norte. Analizando estas obras podemos encontrar las
diferencias de las que hablamos.
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| Infanta Margarita |
¿Pero cómo se genera este cambio de estilo pictórico con el
advenimiento del nuevo siglo? Haciendo un poco de historia, recordamos que con el XVIII se alcanza la consagración de
una nueva clase social que ya existía: la burguesía. Estas familias señoriales,
que contaban también con un gran
poderío económico, alcanzan un alto
estatus y poder de decisión en la sociedad. Más adelante, con el apoyo de los campesinos, mediante la Revolución Francesa de 1789, lograrán destronar a los nobles y
aristócratas, e imponer sus decisiones a través del voto popular.
En este momento, los burgueses quieren parecerse a la nobleza a quienes conocen, miran... y admiran? Por eso, en París
construirán pequeños palacios y encargaran importantes retratos para decorar sus paredes. De esta forma comienza a cambiar el personaje retratado en el cuadro y el modo en que
se lo personifica.
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| Master Cathcart y su perro |
Así nace un nuevo estilo
artístico, o el Style Nouveau con el
que importantes artistas pintarán a los miembros de las familias burguesas. Más
adelante este estilo será conocido como Rococó.
Si analizamos el retrato de la
Infanta Margarita atribuido a Juan Bautista Martínez del Mazo, yerno de Diego de Velázquez, o más bien al circulo de Velázquez, podemos observar una mujer con mucha seriedad, en pose y dueña de una
importante peluca. Una pintura con fondo oscuro y en donde prevalecen los tonos oscuros también. La Infanta muestra
una actitud seria y austera propia de una monarca, pero además, la intención de ese retrato es imponer o transmitir la autoridad propia de la monarquía.
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| Marguerite-Elisabeth Forest de Largillierre y su hijo Nicolás |
Es muy distinto a lo que vemos
en el retrato de Master Cathcart y su perro
pintado por el irlandés Howard del
norte. Un niño con una actitud muy relajada, con un bastón en una mano y el lazo de su perro en la
otra. El protagonista tiene una mirada casi etérea pero se manifiesta dueño de la situación. Está retratado con un paisaje de fondo, tierras que muy probablemente formen parte de sus posesiones -una forma de
ostentación-.
Otra muestra de esta evolución en el estilo del retrato es la obra de Nicolás de Largillière que pinta a su esposa Marguerite-Elisabeth Forest de Largillierre
y su hijo Nicolás. La pintura refleja una escena de una gran calidez: un
niño regordete y sonrosado coloca flores en el peinado de su madre. Se trata de
una imagen que recuerda los relatos de
los dioses del Olimpo, en este caso la historia de Venus y Cupido. En la obra se destaca la maestría del autor
en la producción de las manos, los colores logrados en la piel y en las texturas,
como las sedas y brocatos del vestuario
de la dama o el pelaje del perro. Además,
el hecho de que el pintor retrate a su familia, es una expresión de cierto poder económico
y de un posicionamiento social que antes no se daba en la comunidad de
artistas.
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Gran canal y San Simeone Piccolo
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Finalmente, desde Venecia nos llega otra muestra de este Style Nouveau o estilo
nuevo. Se trata de la obra de Francesco Guardi un pequeño paisaje veneciano: Gran canal y San Simeone Piccolo. El
cuadro de pequeño formato parece una ventana con una vista hacia la ciudad de
los canales. El artista despliega su
destreza en la composición del cielo y en los toques de color logrados en el
agua. Todo parece estar hecho para agradar y embellecer. Al fondo, la Iglesia
de San Simón es una muestra ya de la vuelta a lo clásico y a la arquitectura
griega en la ciudad.
Este grupo de pintores del siglo XVIII serán luego estudiados por otros notables franceses: los Impresionistas, especialmente en la producción de los paisajes. Ellos
mismos se dedicaran a pintar obras de gran belleza que serán adquiridas por los
nuevos burgueses del siglo XIX. Pero esta será otra historia para contar.
Fuente: Visita guiada a la Sala del siglo XVII del MNBA
Fuente: Visita guiada a la Sala del siglo XVII del MNBA




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