Ciento veinticinco años después de que Vincent van Gogh muriera en Auvers-sur-Oise, a las afueras de París, a causa de las heridas de un disparo, el pintor sigue despertando una enorme fascinación en el público y continúa siendo una fuente de inspiración para generaciones de artistas. Es un filón inagotable. Les proponemos, siguiendo sus pasos, un recorrido que nos lleva de su Holanda natal a Francia, donde terminó prematuramente sus días el 29 de julio de 1890, a los 37 años. Un viaje que nos permitirá ver con nuevos ojos a este artista único, que malvivió pobre y enfermo, rodeado de sus fantasmas personales y sus obsesiones y que, paradojas del destino, es hoy uno de los nombres más cotizados del mercado del arte.
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