Antes de que la fotografía inundara las revistas de moda, los diseños de ropajes con las últimas tendencias de las cortes europeas, que solían marcar tendencia, llegaban a la clientela en forma de grabados. El Rijksmuseum de Ámsterdam presenta 8.000 grabados de vestidos y trajes entre los siglos XVII y XX, precursores de las publicaciones actuales procedentes de dos colecciones particulares
Se titula Nuevo para Ahora, y es justamente eso, una galería con las novedades estilísticas portadas por aristócratas, cortesanos, damas de la alta burguesía y caballeros elegantes a lo largo de año.
Se titula Nuevo para Ahora, y es justamente eso, una galería con las novedades estilísticas portadas por aristócratas, cortesanos, damas de la alta burguesía y caballeros elegantes a lo largo de año.
Las láminas incluían una descripción del modelo y el tipo de tejido utilizado. De ahí que se consideren precursoras de publicaciones tan famosas hoy como Harper´s Bazaar o Vogue. Para que resultaran atractivas, los editores contrataban a excelentes ilustradores que reproducían con gran detalle vestidos, levitas y pelucas llenas de flores y pájaros. Una vez obtenida la estampa, el color se añadía a mano. Con el tiempo, el ejemplar incluía un patrón para copiar mejor el modelo. Los dibujos llegaron a ser muy populares, y aunque se distribuían en solitario, al coleccionarlos para adaptar los vestidos a los gustos particulares formaban una especie de catálogo. Lo más parecido a una revista de moda.


