Es la primera vez que los burdeles y las prostitutas llegan a un museo como tema artístico. Esplendores y miserias: imágenes de la prostitución, 1850-1910, coorganizada por dos grandes pinacotecas europeas, el d'Orsay de París y el Van Gogh Museum de Ámsterdam, se adentra en la fascinación que las vanguardias de la segunda mitad del siglo XIX y la belle epoque padecieron por las mujeres públicas.
Para Charles Baudelaire, augurio de lo audaz y el decadentismo, las prostitutas eran "un tema moderno por excelencia". Muchos artistas plásticos del rebosante ambiente creativo parisino de la época —la ciudad era la cuna de las vanguardias y el faro que marcaba el rumbo— siguieron la estela del escritor, para quien el arte y la prostitución estaban hermanados en la venta de paraísos artificiales y placeres fingidos. Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Édouard Manet, Edgar Degas o
Vincent Van Gogh encontraron en los burdeles a muchas de sus modelos. Por más que el sistema normativista pretendía ejercer un control estricto de la prostitución, entonces considerada como un "mal necesario", el prostíbulo fascinó a varias generaciones de pintores.Más información

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